Viral: Salazar perdió la compostura cuando congresista destapó los vínculos de testigo con Próspera y un banco hondureño

La audiencia titulada “Democracia en Peligro: la Lucha por Elecciones Libres en Honduras”, realizada ante la Subcomisión del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes y presidida por María Elvira Salazar, terminó siendo vista por amplios sectores como un rotundo traspié para la oposición hondureña.

A pocos días de las elecciones, varios dirigentes opositores, entre ellos Salvador Nasralla, incluso interrumpieron sus campañas para viajar a Washington, apostándolo todo a la repercusión política de esta audiencia.

El objetivo del evento era examinar las presuntas amenazas a la integridad electoral en Honduras. Entre los testigos figuró Carlos Trujillo, exembajador de Estados Unidos ante la OEA durante la administración Trump y actual presidente de una firma de cabildeo.

Durante el interrogatorio, el congresista demócrata Joaquín Castro puso en duda la imparcialidad de Trujillo. Señaló que este actúa como agente extranjero registrado para varios países y que su firma ha representado intereses corporativos en conflicto directo con el gobierno hondureño.

Castro fue más allá: reveló que Trujillo había sido representante de Próspera, la polémica ZEDE promovida como “ciudad charter” por inversionistas extranjeros. Dicho proyecto ha sido denunciado como una forma de enclave neocolonial y actualmente mantiene una disputa multimillonaria contra el Estado hondureño tras la derogación de las ZEDE en 2022.

El legislador también mencionó que Trujillo representa a una institución financiera en Honduras, lo cual —subrayó— genera potenciales conflictos de interés, ya que estaba testificando precisamente sobre presuntas irregularidades en el proceso electoral de un país donde mantiene relaciones corporativas.

Trujillo admitió haber tenido vínculos con Próspera en el pasado, aunque negó representarla actualmente, y confirmó que tiene clientes en el sector financiero regional.

Fue entonces cuando Salazar intervino, visiblemente incómoda. Con un gesto abrupto, defendió a Trujillo afirmando que la audiencia debía enfocarse en “garantizar elecciones limpias y justas el 30 de noviembre”, no en indagar su cartera de clientes.

Estamos aquí por un solo propósito: asegurar que las elecciones del 30 de noviembre sean limpias y justas en Honduras”, dijo Salazar, insistiendo en que los clientes de Trujillo no significan que él no quiera “lo mejor” para el país.

Su expresión, con gestos de inquietud y la mano cubriendo parcialmente el rostro, ha generado interpretaciones en redes, donde muchos la describen como una reacción de sorpresa, molestia o preocupación ante la revelación pública de los vínculos de Trujillo.