Parroquia católica envía duro mensaje tras caminata: “Lo que debía de tener como objetivo orar por nuestro país, se convirtió en política”

La Parroquia de San Luis, Santa Bárbara, dirigida por el padre Diomis Zuniga, publicó un fuerte comunicado tras la caminata de este 16 de agosto, en el que denunció la instrumentalización de la fe con fines políticos.

En su mensaje, la parroquia afirmó: “Lo que debía de tener como objetivo orar por nuestro país, se convirtió en política. Hermanos, no dividamos nuestro país por causa de los políticos que meten cizaña, para cegar al pueblo. Un país dividido lógicamente va a la ruina.”

El texto también lamenta que algunos fieles hayan interpretado la marcha como un acto de apoyo o rechazo a un color político en particular, cuando el propósito debía ser estrictamente espiritual y de unidad.

El mensaje de la Parroquia de San Luis es claro: la fe debe unir, no dividir. Sin embargo, la realidad mostró lo contrario: un evento que, en lugar de pacificar, acentuó la polarización y abrió un debate incómodo sobre el papel de las iglesias en la política nacional.

Reacciones y divisiones

  • Apoyo masivo: Miles de creyentes acudieron convencidos de que se trataba de una manifestación legítima de fe y esperanza.
  • Críticas internas: Como la de la Parroquia San Luis, que denunció la manipulación y advirtió que la religión no puede ser utilizada para “meter cizaña” ni dividir al país.
  • Respuesta política: Desde el oficialismo, varios dirigentes de Libre acusaron a las iglesias de intentar incidir en la opinión pública de cara a las elecciones.

Un elemento que agudizó la controversia fue la participación de dirigentes y simpatizantes de partidos opositores, quienes aprovecharon la masiva concentración para difundir consignas políticas contra el gobierno de turno.

La caminata del 16 de agosto ilustra cómo la línea entre religión y política en Honduras es cada vez más difusa. Cuando se mezclan símbolos patrios, consignas electorales y discursos de fe, el resultado deja de ser un acto religioso para transformarse en un acto político con ropaje espiritual.