El conversatorio «Juventud, Liderazgo y Política», que pretendía realizarse el martes 1 de julio en el auditorio Juan Lindo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), con la participación de Salvador Nasralla y su esposa, Iroshka Elvir, generó una fuerte reacción de rechazo por parte del estudiantado.
En cuestión de horas, la presión estudiantil obligó a la cancelación del evento. Pero la controversia no terminó allí.
El Movimiento Estudiantil Universitario (MEU) emitió un pronunciamiento contundente, cancelando a Nasralla por considerarlo incompatible con los valores y luchas históricas de la UNAH.
En su comunicado, el MEU denunció que Nasralla, a quien identifican con discursos neoliberales y posturas antipopulares, representa un peligro para la educación pública, por la que históricamente se ha luchado dentro de la universidad.
“Salvador Nasralla ha sido, históricamente, un defensor de la privatización de la educación, un vocero de las élites que ven en nuestra Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) una institución que debe ser entregada al mercado y no al pueblo”, señala la declaración.
El pronunciamiento del MEU también advierte sobre la simpatía de Nasralla con regímenes autoritarios como el de Pinochet, y su historial de comportamientos machistas y de violencia hacia mujeres en medios de comunicación.
“Nosotras y nosotros, estudiantes, hijos e hijas del pueblo, no permitiremos que quienes han promovido el desmantelamiento de la educación pública pretendan hoy disfrazarse de salvadores de la patria”, expresa el escrito.
El texto concluye con una de las consignas más representativas del movimiento estudiantil: “No nos detuvo la narcodictadura, menos nos detendrán ahora. ¡Hasta que la dignidad se haga costumbre!”
El MEU, en los últimos años ha sido protagonista en las luchas en defensa de la educación superior gratuita, democrática y con enfoque social. Su origen está marcado por la resistencia contra reformas académicas impuestas por las autoridades universitarias y por la exigencia de participación real del estudiantado en la toma de decisiones.
