Contreras arremete contra Nasralla y lo culpa de entregar el Partido Liberal a Mel Zelaya

El presidente del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL), Roberto Contreras, lanzó una dura advertencia sobre lo que considera una peligrosa pérdida de identidad del liberalismo, asegurando que el partido está siendo entregado, sin resistencia, a la voluntad y el control de Manuel Zelaya.

En declaraciones recientes, afirmó que el coordinador de Libre, Manuel “Mel” Zelaya, está “jugando enchute” con el Partido Liberal y el Partido Nacional, con la complacencia de Salvador Nasralla y Nasry Asfura.

Contreras denunció que Libre estaría condicionando la aceptación de la renuncia de Ana Paola Hall a cambio de que Marlon Ochoa presida el CNE a partir de septiembre.

Además señaló que “Si Libre acepta la renuncia de Ana Paola Hall, la oposición tiene que apoyar la aprobación de la Ley de Justicia Tributaria”.

“O sea, nos van a condicionar siempre. No vamos a tener identidad los liberales, nos vamos a quedar callados como el Partido Nacional”, reclamó el alcalde.

El dirigente acusó directamente a Salvador Nasralla y a Nasry Asfura de permitir estas jugadas políticas que, a su juicio, ponen en riesgo la transparencia electoral de cara a las elecciones de 2025.

“Si ellos llegaron a acuerdos para aceptar que venga Smartmatic a dar los resultados electorales, aquí estamos definitivamente ante un asunto en el cual las elecciones van a ser una farsa”, sentenció.

Contreras también reveló que su papel como presidente del CCEPL ha sido vaciado de autoridad debido a la resistencia de sectores internos.

“Yo prácticamente estoy en el Central Ejecutivo como un adorno. Saqué 327,000 votos. Fui electo por el pueblo y ahora achichincles y mandaderos de precandidatos tienen el mismo voto que yo y se oponen a cualquier reforma dentro del Central Ejecutivo”, reveló Contreras.

Estas declaraciones confirman que el Partido Liberal enfrenta no solo tensiones con Libre, sino también una fuerte división y una profunda crisis interna donde las pugnas de poder parecen pesar más que la unidad frente a las elecciones.