Una grave irregularidad quedó expuesta en la correspondencia enviada por la consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), Cossette López, al Consejo Permanente de la OEA: un error imposible de justificar en un documento oficial de tal nivel.
En uno de los apartados, López dejó escrito literalmente:
“That se garantice la participación…”
El desliz no es menor. La expresión “That se garantice” no existe en español; es un calco directo de la sintaxis inglesa que aparentemente fue mal traducida por la consejera López.
Tras este error puntual, hemos realizado un análisis que reveló un hallazgo inquietante: las cartas que Cossette López y Mario Flores Urrutia enviaron a la OEA no parecen haber sido redactadas originalmente en español, sino traducidas desde un documento madre escrito en inglés.
Un análisis realizado mediante herramientas avanzadas de IA confirma que las estructuras gramaticales, los patrones sintácticos, la terminología y la similitud lineal entre ambas cartas coinciden exactamente con traducciones directas del inglés, no con redacciones originales en español.
Similitudes que no dejan espacio a la casualidad
Las cartas firmadas por Cossette López (CNE) y por Mario Flores Urrutia (TJE) presentan:
1. La misma estructura, en el mismo orden, con los mismos subtítulos
- Correlación con el comunicado de la MOE-OEA
- Alteración del orden constitucional
- Solicitudes al Consejo Permanente
Dos órganos distintos, con funciones y problemáticas separadas, enviando documentos casi idénticos.
Esto no ocurre en una redacción independiente: ocurre cuando ambas partes trabajan sobre un borrador uniforme enviado por un tercero.
2. Párrafos con redacción extremadamente similar
Desde la descripción del receso legislativo, hasta la mención del “prolongado estado de excepción”, las afirmaciones se repiten con la misma lógica, la misma secuencia y prácticamente la misma redacción, cambiando solo el sujeto institucional.
3. Frases que solo tienen sentido si fueron traducidas del inglés
Ejemplos:
- “tomar conocimiento formal” (take formal notice)
- “restablecimiento pleno del funcionamiento institucional” (full restoration of institutional functioning)
- “activación de los mecanismos previstos en los artículos…” (activate the mechanisms established…)
El español es correcto, pero no es natural. Es un español calcado del inglés diplomático, muy alejado del estilo jurídico hondureño.
4. La presencia de inglés dentro del documento
Además del escandaloso “That se garantice”, la carta mantiene la numeración y lógica propias de documentos bilingües oficiales, una señal evidente de que el original no estaba en español.
5. El mismo enfoque político y discursivo en ambas instituciones
Los dos documentos repiten las mismas denuncias:
- Congresos en receso
- Intento de suplantación legislativa
- Presiones indebidas
- Estado de excepción prolongado
No es solo que digan lo mismo: lo dicen de la misma manera, lo que revela un origen común.
Las cartas de López y Urrutia cierran con prácticamente la misma frase, palabra por palabra, aun cuando provienen de instituciones distintas.
Este tipo de coincidencia no ocurre en redacciones independientes. Es una señal inequívoca de un proceso centralizado de redacción —muy probablemente en inglés— donde cada institución solo completó el documento, lo tradujo y lo firmó.
Un patrón que apunta hacia afuera
El tono, la estructura, el tipo de términos diplomáticos y la forma de argumentación coinciden con plantillas y memorandos utilizados por misiones extranjeras.
Ambos documentos contienen:
- Estilo diplomático anglosajón
- Redacción paralela casi palabra por palabra
- Estructuras características de borradores de organismos internacionales
- Un error en inglés incrustado en el texto final
Esto plantea la posibilidad de que ni Cossette López ni Mario Flores Urrutia redactaron realmente estas cartas, sino que las recibieron como borradores en inglés, las tradujeron (o hicieron traducir), y luego las firmaron como propias.
Si esto se confirma, estaríamos ante un hecho de extrema gravedad institucional: documentos oficiales de dos órganos electorales hondureños habrían sido redactados desde el extranjero y enviados para su simple traducción y firma.
En un proceso electoral ya tensado por la desconfianza y las denuncias cruzadas, este hallazgo no solo compromete la credibilidad del CNE y el TJE, sino que abre una pregunta inevitable:
¿Quién redactó realmente las cartas enviadas a la OEA en nombre de Honduras?
Compare usted mismo los documentos a continuación:





